miércoles, 29 de enero de 2014

Retorno hacia la Humanidad

Actualmente nuestra sociedad “occidental”, altamente tecnificada, se halla inmersa en una crisis de toda índole, como ha apuntado nuestro colega Agustín Cronopio en este blog, y donde se proponen algunas sugerencias para combatir dicha situación, tales como una vuelta a la sensibilidad y considerar al otro de la misma manera que nos gustaría ser considerado. Podríamos replantearnos, de este modo, si existe alguna fórmula magistral o algunos valores intrínsecos como seres humanos, cuestión difícil si tenemos en cuenta los prejuicios tanto culturales como personales en juego, que nos permitan establecer criterios objetivos a la hora de dirigir nuestra existencia, un tanto desubicada. 

Una mirada retrospectiva en la Historia tal vez nos haga, si no encontrar una respuesta plenamente satisfactoria, sí al menos esbozar una reflexión personal al respecto. Una rápida andadura hacia los orígenes de la evolución humana nos haría retroceder en el tiempo nada menos que unos diez millones de años, cuando una especie de mono arborícola se adaptó progresivamente a vivir en un suelo cada vez más desarbolado, experimentando cambios corporales que desembocarían progresivamente en la anatomía del hombre actual. 

Paisaje típico de la sabana africana

En este escenario, hallamos hace ya unos cuatro millones de años a los primeros antepasados de nuestra especie, las primeras formas de Australopitecus, con una posición totalmente bípeda, como respuesta a la necesidad de desplazarse en un medio ambiente cambiante, en el que se desarrolla una sabana arbolada salpicada por amplios espacios abiertos herbáceos. Como se deduce de sus rasgos anatómicos, como la longitud de sus brazos, todavía desarrollaban actividades en los árboles, bien en tareas de alimentación, o bien de protección y seguridad frente a los grandes depredadores. Esta postura erguida, junto al desarrollo de un pulgar oponible, favoreció que las manos quedasen libres y fuera posible la manipulación de objetos; también se produjeron otros cambios fisiológicos importantes, como le existencia de una infancia larga en el tiempo y la desaparición del celo en las hembras, ligado con toda probabilidad a la creación de grupos duraderos y estables entre ambos sexos. 


Huellas de homínidos en el yacimiento de Laetoli, Tanzania, conservadas en cenizas volcánicas y pertenecientes a tres individuos. Evidencia el bipedismo de los homínidos antiguos.

El segundo episodio en este proceso de hominización fue básicamente cultural, ya sin cambios anatómicos realmente significativos. Todos los primates son animales sociales; la diferencia entre los antepasados del hombre y los antepasados de los simios actuales radica en el grado de socialización. Los primeros homínidos comenzaron a desarrollar comportamientos de cooperación antes incluso que a fabricar utensilios. El traslado de la comida por parte de los individuos hacia los lugares de residencia donde era compartida con el resto del grupo es interpretada por algunos investigadores como un comportamiento clave en el origen de la humanidad.

Igualmente, otras nuevas adaptaciones sociales cruciales en el éxito adaptativo de los primeros homínidos fueron la enseñanza y la transmisión de los conocimientos adquiridos a los individuos más jóvenes, de modo que su supervivencia pasó a depender más de lo que se aprendía que del comportamiento instintivo en un medio ambiente hostil; y también la creación de lazos de apareamiento de larga duración entre las hembras y los machos, junto con la implicación de éstos últimos en el cuidado de las crías. 

Llegados a este punto, tenemos que exponer algunas consideraciones generales acerca de las más antiguas sociedades humanas. Por una lado, las interpretaciones de los procesos históricos dependen de la naturaleza de los datos arqueológicos que se usan. De la misma manera, las características de los métodos de datación existentes y el prolongado lapso de tiempo que nos ocupa determinan la inexistencia de una delimitación en épocas o edades. No existe tampoco documentación escrita y por tanto, el anonimato afecta a todos los individuos que vivieron en este periodo de tiempo. Asimismo, materiales muy perecederos pocas veces se conservan en los yacimientos paleolíticos, como la madera y el hueso, de ahí que en el registro arqueológico estén documentados casi exclusivamente los utensilios que han utilizado la piedra como materia prima, aunque sin lugar a dudas existieron herramientas elaboradas con materiales orgánicos. Por otro lado, al abordar este estadio inicial en la evolución humana, hay que considerar la gran distancia biológica entre las primeras formas de Australopitecos/Homo habilis y el hombre anatómicamente moderno (Homo sapiens), por lo que se puede plantear hasta qué punto es factible una aproximación al comportamiento de individuos de sociedades tan antiguas que seguramente no poseían los mismos atributos que los humanos actuales.

En consecuencia, estos rasgos de la Prehistoria han determinado la visión tradicional de los últimos 150 años de investigación, que ha asumido que la tecnología y, por tanto, la invención de utensilios constituye el rasgo distintivo del “ser humano”. Según este planteamiento, nuestro primer ancestro sería Homo habilis, “primer hacedor de herramientas” , que vivió en África del este y probablemente del sur hace unos 2,5 millones de años. Sus restos óseos se han encontrado junto a los primeros útiles de piedra, muy poco elaborados y con un escaso grado de especialización A partir de aqui, se define la periodización de la Prehistoria basada en estadios culturales definidos por sus atributos tecnológicos. 


Utensilios de piedra del yacimiento de Koobi Fora, Kenia, fechados en 2,5 millones de años.

En este esquema subyace la idea, ciertamente idealista y hasta con rescoldos creacionistas, de que existe un impulso natural, imparable, que guía la evolución en un sentido unilineal, de lo más simple a lo más complejo. Representa el triunfo del hombre frente a la naturaleza hostil. No obstante, recordemos, por ejemplo, como han sobrevivido hasta hoy día comunidades indígenas con una tecnología poco más avanzada que la de hace un millón de años, debido a que ésta satisface sus necesidades de subsistencia y no han requerido la creación de otros medios técnicos; la manipulación de objetos naturales o la elaboración de herramientas muy sencillas en las actividades de consumo diarias está presente también en animales, siendo el caso de los chimpancés el más conocido. 

El uso de útiles primitivos por chimpancés avala la opinión de habilidades similares entre los homínidos más antiguos.

El uso de útiles primitivos por chimpancés avala la opinión de habilidades similares entre los homínidos más antiguos. Resulta evidente, a la luz de lo expuesto anteriormente, que el avance social ha tenido mayor importancia que el tecnológico en el orígen del ser humano. En este proceso de socialización humana, se consolidó poco a poco el logro de lo aprendido sobre lo instintivo y se fue reafirmando el papel de lo colectivo sobre lo individual. Con ello, no pretendemos negar el impacto positivo de los logros técnicos y científicos en el bienestar material de la humanidad. Ni tampoco pretendemos elaborar una definición de la esencia del ser humano, en la que seguramente no habría consenso entre nosotros e incluso las discrepancias serían irreconciliables. La Historia nunca se repite ya que los procesos y los agentes sociales son diferentes. Solamente queremos expresar nuestro convencimiento de que, si volviésemos la vista atras unos cuanto millones de años, tal vez comprenderíamos que el esfuerzo común y la solidaridad entre todos los miembros de una comunidad, en contra del individualismo más atroz, podrían solucionar muchos, si no todos, los problemas de hambre, miseria y sufrimiento que muchos de nuestros congéneres lamentablemente padecen. 


Bibliografía consultada:

  • Foley, R. A. (Ed.): Hominid Evolution and Community Ecology. Prehistoric human adaptations in biological perspective, Academic Press, London, 1984. - How useful is the culture concept in early hominid studies?, The Origins of Human Behaviour (R. A. Foley, ed.), London, pp. 25-38, 1991. 
  • Ingold, T. : Society, nature and the concept of technology, Archaeological Review from Cambridge, 9, 1, pp. 5-17, 1990. 
  • Lovejoy, C. O. : The origin of Man, Science, 211, pp. 341-350, 1981. 
  • Potts, R. : Home bases and Early Hominids, American Scientist, 72, pp. 338-347, 1984. 
  • Querol, M. A. : De los primeros seres humanos, Editorial Síntesis, Madrid, 1991. 
  • Sabater Pi, J. : El chimpancé y los orígenes de la cultura, Anthropos, Barcelona, 1984. Wahburn, S. L. : La evolución de la especie humana, Invesigación y Ciencia, 26, pp. 128-138, 1978.   

lunes, 20 de enero de 2014

SEGUNDA PROYECCIÓN EN NUESTRO CICLO SOBRE "CINE E HISTORIA"


Nos vemos en la Casa de la Cultura de La Carolina el próximo viernes, día 24 de enero, a partir de las 19:00, para disfrutar de un clásico imperecedero del séptimo arte: Ser o no ser (To be or not to be, 1942), de Ernst Lubitsch, una sátira implacable sobre el nazismo.




LA RED SOCIAL (The Social Network, 2010)


El pasado 27 de diciembre de 2013 inauguramos el I Ciclo de "Cine e Historia" con la proyección de esta película, que sirvió como introducción a un debate en torno a las relaciones entre el séptimo arte y la actualidad, un tema que seguiremos desarrollando en este blog.








FICHA TÉCNICA

Título original: The Social Network. Dirección: David Fincher. País: Estados Unidos. Año: 2010. Dirección: David Fincher. Producción: Dana Brunetti, Ceán Chaffin, Michael De Luca y Scott Rudin. Música: Trent Reznor y Atticus Ross. Guión: Aaron Sorkin, basado en el libro “Multimillonarios por accidente” de Ben Mezrich. Fotografía: Jeff Cronenweth. Montaje: Kirk Baxter y Angus Wall. Vestuario: Jacqueline West. Reparto: Jesse Eisenberg (Mark Zuckerberg), Andrew Garfield (Eduardo Saverin), Justin Timberlake (Sean Parker), Armie Hammer (Cameron Winklevoss/Tyler Winklevoss), Max Minghella (Divya Narendra), Rooney Mara (Erica), Rashida Jones (Marylin Delpy). Duración: 122 min. Estreno en Estados Unidos: 1 octubre de 2010. Estreno en España: 15 octubre de 2010.


SINOPSIS

Una noche de otoño del año 2003, Mark Zuckerberg, alumno de Harvard y genio de la programación, se sienta delante de su ordenador y lleno de entusiasmo empieza a desarrollar una nueva idea. Lo que comenzó en la habitación de un colegio mayor pronto se convirtió en una revolucionaria red social. Seis años y 500 millones de amigos después, Mark Zuckerberg es el billonario más joven de la historia. Pero a este joven emprendedor el éxito no le ha traído más que complicaciones personales y legales.

Si quieres conocer más datos técnicos y artísticos de la película pulsa aquí: IMDB


EL DIRECTOR:

David Fincher (28-8-1962, Denver, Colorado) pasa por ser uno de los cineastas más prestigiosos del Hollywood contemporáneo. Comenzó a desarrollar su vocación como realizador durante sus años de instituto con un modesto equipo de 8 mm. A principios de los años 80 fue contratado por la “Industrial Light and Magic” de George Lucas, donde participaría en el diseño de los efectos visuales de películas como El Retorno Del Jedi (1983), La historia interminable (1984) e Indiana Jones y el templo maldito (1984). Su debut como director se produjo en 1985 con la película The Beat of the Live Drum, un musical que contenía actuaciones en directo del cantante Rick Springfield. Siguió vinculado al mundo del videoclip rodando para Madonna, Michael Jackson y Sting, entre otros. En el año 1992 dirige Alien 3 (1992), pero su primer gran éxito llega con la película de intriga Seven (1995), con Morgan Freeman, Brad Pitt y Kevin Spacey, donde recrea una atmósfera enrarecida y obsesiva, rayana en la paranoia, que pasaría a convertirse en una de sus señas de identidad, algo que confirmaría el filme The Game (1997) protagonizado por Michael Douglas. La crítica especializada comenzó a ensalzar su labor a partir de El club de la lucha (1999), de nuevo con Brad Pitt, con quien repetiría en El curioso caso de Benjamin Button (2008). Un año antes, la película policial Zodiac (basada en hechos reales) terminó por confirmarlo como uno de los realizadores más interesantes del cine norteamericano actual. Una posición que se vería refrendada con la concesión de los Globos de Oro a la mejor película y al mejor director por La red social (2010).


LA PELÍCULA

La red social narra la génesis de Facebook, el invento que revolucionó la comunicación a través de internet. Aunque figuran todas las personas que tuvieron que ver de un modo u otro en la creación de Facebook, la película centra su atención sobre todo en la persona de Mark Zuckerberg, el verdadero padre de la criatura. A más de un crítico le sorprendió que un cineasta amante de los ambientes sombríos como David Fincher realizara esta especie de cruce entre la crónica de un hecho (la creación de Facebook), el biopic (la vida de Zuckerberg y su irresistible acenso al Olimpo de los multimillonarios) y el drama judicial (los líos legales en torno a la autoría de la red social), pero lo cierto es que Fincher ya había sorprendido a sus seguidores adentrándose en el terreno del drama fantástico por medio de El curioso caso de Benjamin Button, filme basado en una obra del escritor estadounidense Francis Scott Fitzgerald.


Fiel a su estilo visual en tonos oscuros y ocres, Fincher supo dotar de ritmo a una historia (la de Facebook) que, en principio, no parecía dar mucho de sí. Los críticos alabaron precisamente el empeño del director y del guionista, Aaron Sorkin, por alejarse de la tentación hagiográfica en beneficio del detalle, del ambiente, de la psicología de los personajes. No obstante, algunos críticos advirtieron una excesiva frialdad tras las piruetas visuales y de montaje típicas del director, como si, en realidad, Fincher no se hubiera identificado lo suficiente ni con la historia ni con los personajes que se traía entre manos. Es curioso reseñar en este sentido la promoción publicitaria de la película, que incluía palabras como “codicia” y “sexo” para servir de reclamo a una potencial audiencia quizás no muy interesada a priori en la historia de Facebook.

Rodada en Massachusetts con un presupuesto de casi 50 millones de dólares,  La red social fue exhibida por primera vez en el Festival de Cine de Nueva York (24 de septiembre de 2010). La recepción fue mayoritariamente favorable y pronto comenzaron a escucharse rumores sobre su posible candidatura a los Oscar. Finalmente logró ser seleccionada en ocho categorías (entre ellas las de mejor película, mejor director y mejor actor), de las cuales conseguiría salir vencedora en tres (mejor guión, mejor banda sonora y mejor montaje). En España no pocos aficionados al cine se sorprendieron ante la candidatura como mejor actor de Jesse Eisenberg, tal vez a causa de un doblaje mediocre que convertía a los personajes en una pandilla de estudiantes más propia de las comedias adolescentes ochenteras, un retrato que ni mucho menos se correspondía con el tratamiento serio del guionista y del cineasta dentro de un conjunto quizás liviano, desenfadado si se quiere, pero nunca burlesco.


El crítico estadounidense Justin Chang califica a David Fincher como uno de los más extraordinarios cronistas de nuestra época. Y esto es, en esencia, lo que convierte a La red social en una película “histórica”: su condición de crónica reciente, actual. Aún es pronto para saber lo que comentarán los futuros historiadores acerca de Facebook y sobre su contribución a lo que denominamos “globalización”. Tampoco sabemos cómo se valorará esta película en tiempos venideros: ¿Será considerada un retrato ajustado de la personalidad de Mark Zuckerberg? ¿Verán en ella un testimonio estimable sobre los albores del siglo XXI? ¿Despertará la curiosidad su ambientación, su vestuario, su lenguaje, su estética?... La Historia (nunca mejor dicho) lo dirá.

domingo, 19 de enero de 2014

NUESTRO PRIMER CICLO SOBRE CINE E HISTORIA






Se ha convertido en una costumbre rutinaria la clasificación de películas por géneros. Así, el western, la comedia, el terror, el thriller o el melodrama constituyen apartados específicos donde incluimos las películas en función de unas características determinadas. Uno de esos géneros es el llamado “cine histórico”, asociado popularmente con grandes superproducciones ambientadas en el pasado de la humanidad. Películas como Guerra y Paz (King Vidor, 1956), Gladiator (Ridley Scott, 2000) o Doctor Zhivago (David Lean, 1965) parecen fácilmente identificables con dicho género por su contexto histórico (Europa napoleónica, imperio romano y la revolución rusa respectivamente). El atractivo de estos productos reside en la minuciosidad de las reconstrucciones de época (antaño de forma “natural” y hoy en gran parte merced a la tecnología digital), en los despliegues de masas, la espectacularidad de las batallas y la abundancia de personajes épicos. Añadamos a esto unas bandas sonoras grandilocuentes y la grandiosidad de las pantallas gigantes desde la aparición del cinemascope en los años 50 del siglo XX, para terminar de comprender la popularidad de este tipo de películas.

Ahora bien, el concepto de “película histórica” plantea numerosos problemas. El principal, saber hasta qué punto el cine puede ser una herramienta válida para la divulgación de la Historia. Algunos historiadores (cada vez menos, por fortuna) recelan de estas películas porque la mayoría de ellas no suelen ajustarse a la realidad histórica. Temen estos profesionales que el espectador profano otorgue al relato histórico del cine la condición de incontrovertible sin tomarse la molestia de indagar la verdad por sí mismo con actitud crítica. La certeza de esta desconfianza puede estar más o menos fundamentada si prescindimos de las necesarias matizaciones. Es cierto, por ejemplo, que Gladiator manipula deliberadamente la época de los emperadores romanos Marco Aurelio y Cómodo; pero tampoco es menos cierto que gracias a esta película surgió un cierto interés (aunque fuera minoritario) por conocer con mayor detalle las vicisitudes históricas del imperio romano de finales del siglo II de nuestra era.

No parece justo aplicar un rígido criterio “académico” al cine histórico y no hacerlo, por ejemplo (o al menos, si se hace, con mucha menor vehemencia) a la novela histórica, al folletín tipo Alejandro Dumas o incluso a la pintura… ¿Acaso no es un anacronismo contemplar cuadros de la vida de Cristo llenos de figuras ataviadas al estilo renacentista, y sin embargo ese detalle es normalmente ignorado en beneficio de criterios artísticos? ¿Por qué se le exige rigor histórico a una película y no a un cuadro, a una escultura o a una novela?

Nos hallamos ante un tema poliédrico y apasionante que abarca disciplinas tan diversas como la sociología, la semiología o el análisis textual aplicado al lenguaje cinematográfico… Siempre y cuando, claro, admitamos que el cine no vulgariza ni frivoliza per se la disciplina del estudio histórico (aunque efectivamente puede hacerlo), sino que puede ser una herramienta cualificada intelectualmente para el análisis historiográfico. 

En nuestro primer ciclo queremos acercarnos a la problemática del cine histórico a través de cuatro temas genéricos:
  1. El cine y la actualidad: Desde sus orígenes, el cine se convirtió en testigo privilegiado de su tiempo. Aceptar su condición de cronista de la actualidad supone admitir que cualquier película (documental o de ficción) puede convertirse en documento apto para un estudio rigurosamente histórico. La red social (2010) trata sobre la creación de algo tan reciente como Facebook, esa herramienta empleada para la comunicación por muchos millones de personas en todo el mundo. El hoy se convertirá en el ayer del mañana, así que tal vez esta película sea vista en el futuro como un producto de nuestro tiempo, es decir, como un producto histórico representativo de una época.
  2. El cine cambia la Historia: No puede negarse la “manía” de la gente del cine por modificar el relato histórico. Ser o no ser (1942), uno de los grandes títulos clásicos de Hollywood, se atrevió a ridiculizar la Alemania de Hitler en plena Segunda Guerra Mundial. Es una sátira, una ficción inventada dentro de otra historia mucho más real y dramática: la ocupación de Polonia por los nazis.
  3. El cine y la reconstrucción histórica: Una de las capacidades más fascinantes del séptimo arte es su potencial para la reconstrucción verosímil de cualquier ambiente, ya sea histórico o inventado. Los duelistas (1977), la opera prima del hoy afamado Ridley Scott, es un verdadero ejemplo de perfeccionismo, de atención minuciosa al detalle, casi de amor por la reconstrucción histórica, en este caso en el marco de la Europa napoleónica. ¿Se puede ser fiel a la Historia y a la vez emocionar al público? ¿Cómo repercute en el espectador la presentación cinematográfica de un tiempo pasado reconstruido con tanta meticulosidad? ¿Qué se puede aprender de todo ello?
  4. El cine y el discurso histórico: ¿Puede el cine suplantar la divulgación histórica tradicional? ¿Hay autores que se han servido del soporte cinematográfico con la pretensión de proponer tesis históricas? Esquilache, dirigida por la cineasta cordobesa Josefina Molina, nos remite a la España de Carlos III, y en concreto a un episodio ocurrido un año antes de la fundación de La Carolina: el motín popular que provocó la caída del ministro italiano Esquilache. ¿Se puede trazar un paralelismo entre la España de Esquilache y la España de 1988 (fecha de producción del filme), diez años después de ser aprobada la Constitución vigente? 

Fotograma de Los duelistas (1977), una película modélica en lo que se refiere a la ambientación histórica.

Ninguna película es “inocente” o inocua. Cada obra cinematográfica está realizada con un propósito concreto más allá del puramente mercantil. El cine histórico constituye una buena prueba de ello, incluso aquel que altera la Historia a propósito. Atila, rey de los hunos (Douglas Sirk, 1954) puede parecer un retrato banal y desvirtuado de Atila (una “americanada”, como suele decirse), y sin embargo detrás de su intrascendencia subyace una apología del cristianismo (cosa que incomodaba a su realizador). Con esta película poco se puede aprender acerca de la realidad de Atila y de las postrimerías del imperio romano de Occidente, pero a cambio podemos aprender algo sobre la política de producción de los estudios hollywoodienses durante los años 50, aún conmocionados por la purga anticomunista del senador Joseph McCarthy (la “caza de brujas”) y en parte obligados a demostrar su patriotismo adoptando una postura conservadora en lo político y en lo religioso… En cambio, Espartaco (1960), ambientada también en la antigua Roma, se sirvió del trauma de aquella persecución política para lanzar un manifiesto en favor de la democracia y en contra de los totalitarismos.

En definitiva, una aproximación al cine histórico puede deparar jugosas conclusiones que en ocasiones trascienden con mucho la simple exposición del pasado para hablarnos, en realidad, del presente. Un motivo más para acercarse a este género dispar tan rico en matices. 



domingo, 5 de enero de 2014

Preguntas, preguntas y más preguntas


Salen los presos de "eta", se reúnen en Durango para salir ante la prensa, ahí todos junticos, haciéndose de nuevo presentes en la sociedad vasca y de todo nuestro país. Se colocan todos en grada para salir bien en la foto y solo para decir - ea, aquí estamos porque hemos venio - . Y a mis años, después de ver desde pequeño los horrores de esta banda en los telediarios, me pregunto, ¿qué es lo que quieren?, ¿por qué matan?, ¿qué situación están viviendo en el País Vasco que les motiva a matar violentamente contra lo que es español?,.... preguntas y más preguntas que no encuentran una respuesta firme y justificada. He estudiado algo de historia, y por supuesto del País Vasco, y no encuentro cuál es la justificación para su existencia. Una diferencia cultural, o unas raíces culturales distintas, ¿son motivo para matar al de al lado?. Dicen que han estado sometidos por la fuerza y que han sufrido grandes represiones, y nos quieren vender la moto de que han sufrido algo así como los judíos por los alemanes nazis, una persecución étnica. ¿Cuándo ha sido esto así?. Si miramos las páginas de nuestra historia, los demás pueblos y regiones también hemos sufrido y padecido grandes golpes, grandes conquistas, grandes represiones, grandes matanzas. Todos los pueblos peninsulares hemos sufrido las oleadas de griegos, fenicios, cartagineses, romanos, visigodos, musulmanes, inquisición, franceses y guerras civiles. Todos tendríamos iguales derechos a reclamar, y algunos más que ellos pues hemos sido por nuestras situaciones estratégicas y por nuestras riquezas y bondades naturales más explotados que ellos, que ni siquiera los romanos se entretuvieron en romanizarlos, no porque fueran ya de por sí díscolos e indomables, sino porque Roma no vió ningún interés político, militar o económico en aquellas agrestes tierras, cosa que sí vieron aquí en Jaén, donde había minas de plata y plomo, buenas tierras de labor, y una importancia estratégica vital para controlar las vías de comunicación. Que no se den tanto pisto ni tanta importancia, son como todos somos, pueblos que vivimos hoy, para hoy, y con un poquito de miras (corticas) para mañana.
Deberíamos todos los demás pueblos tomar la determinación de combatir a estos charlatanes mafiosos y asesinos, pero no con la fuerza ni con la justicia, que ya vemos que no hace más que acrecentarlos y subirles el pavo hasta estar por encima de ellas y encontrar nuevos alientos para seguir su estúpida lucha; debemos combatir sus ideales, desmontarles el chirinquito, exigirles que expliquen sus causas y rebatírselas continuamente con argumentos bien fundados en la propia historia. Indaguemos en la historia de aquel pueblo vasco, y quitémosles todos sus falsos argumentos, y que den la cara para explicar algo que no tiene explicación, que digan el por qué una y otra vez, y cada vez que lo hagan echémoselo por tierra. Seamos más inteligentes y vayamos a saco a por ellos, a acabar con su ideología, a demostrar a todo el mundo, y a los suyos que no son más que unos miserables que no saben vivir de otra forma que en contacto con el peligro, jugando a las escondidillas, creyéndose todo lo que defienden y formando un corpus ideológico para justificar lo que no tiene ni tendrá jamás justificación. Ahí es donde debemos atacar, a descubrir la verdad de este grupo y de todos los alientos vascos que reciben, a demostrarles y enseñarles a los vascos que no son las únicas víctimas de la historia, que estamos todos en iguales o en peores condiciones de sufrimiento histórico, pues en nuestros pueblos ni siquiera ha perdurado nuestra lengua primitiva, ni nuestras costumbres, ni nuestra toponimia autóctona, sino que la hemos perdido, no por dejados ni por menos luchadores que ellos, sino porque hemos recibido mucha más presión de otras culturas que ellos. Así que menos ir en plan víctimas (fashion victim) del pueblo español, que otros estamos más sufridos y hemos sido mucho más afamados que ellos como guerreros. Aníbal no reclutó vascos, pero sí íberos de la Oretania y de Baleares para ir a tocar las puertas de Roma, y estuvieron con él hasta Zama, así que menos globos señores vascones, y ya es hora de decir las verdades del barquero. Recordar lo que aquel emperador germano dijo "El ENEMIGO COMIENZA A SER TERRIBLE, CUANDO EMPIEZA A TENER RAZÓN". Pues, nosotros estamos del lado de la razón, y debemos ser terribles para ellos. La cárcel es poco, y encima les alimenta en todos los sentidos. Si no combaten con la razón, es que no la tienen, y si no la tienen es que no están justificadas sus acciones, y si no están justificadas sus acciones es que no son legítimas, y si no son legítimas no son justas, y si no son justas están actuando injustamente y por lo tanto atentan contra el derecho natural y todo aquel vicho que atenta contra el ecosistema recibirá tarde o temprano su "San Martín". Hay está el final de esta panda, en desmontar su falsa ideología, en demostrar al mundo su falsedad y su vileza, en dejarlos en bragas y al descubierto, a ver quién los apoya. Hay que unirse todos, pueblo e instituciones para presionar de esta forma.
Perdonar el discursito, pero es que lo tenía que sacar, da coraje leche ver a estos personajes creyéndose sus paranoias y queriendo imponerlas a los demás a la fuerza (claro porque no pueden de otro modo demostrar ni hacer creer a los demás lo que ellos se han montado). Y si finalmente quieren la independencia, pues que se la tomen, que se vayan de una puta vez de nuestro lado, que dejen de vivir de nosotros, que no pasa nada, que no vamos a perder nada, no tienen nada que ofrecer, una siderurgia obsoleta y que nos cuesta mantenerla lo que no producen, que viven desde hace años a costa de ayudas, que se independicen y que no entren si quiera en otros pueblos que les hemos sufrido.

sábado, 4 de enero de 2014

Aníbal, hijo de una noble íbera


- ¡ Hay que ver lo que se encuentra rebuscando en la Historia !!- . La biografía de Aníbal Barca es tan apasionante y atrayente que, a raíz del artículo de Arminio sobre Himilce, he vuelto a buscar información sobre uno de los más grandes y admirados estrategas militares conocidos de todos los tiempos. Y parece ser que sus vínculos con la Península Ibérica no vienen sólo por sus campañas militares y por su matrimonio con la princesa íbera Himilce de Cástulo, sino que ya estaban marcados desde su nacimiento por lazos de consanguinidad, pues según la historiografía era hijo de una natural de los pueblos hispanos. Lo que quiere decir que Aníbal era "medio-hispano"  y que por sus venas corría sangre hispana.

                En la edición española de 1845 de la Historia de la Ciudad de Cartago escrita por Adolphe  Dureau de la Malle y J. Yanoski, su traductor, Vicente Díez Conseco, añade una nota aclaratoria sobre la entrada de los cartagineses en la Península Ibérica, en la que especifica que las fuentes antiguas y la historiografía están de acuerdo en apuntar que la primera incursión púnica en tierras hispanas se remonta al 516 a. C. para acudir a la llamada de socorro que la colonia de Gadir (Cádiz) les envió estando en guerra con los llamados túrdulos y turdetanos. Cartago era una potencia económica y militar que ya había establecido contactos y algunas ocupaciones en las Islas Baleares con anterioridad, y los gaditanos debieron recurrir a ellos para salir del aprieto. A pesar de que en aquella ocasión fueron rechazados por los turdetanos, los cartagineses ya sabían de las riquezas y bondades de la Península Ibérica.

                Nuevas alianzas con pueblos íberos fueron pactadas desde entonces hasta el siglo III a. C., en el que los púnicos llegaron prácticamente a dominar las Baleares, obligando a sus naturales a revelarse y alzarse en armas para expulsarlos. Es entonces cuando el Senado de Cartago envía al estratega Amílcar Barca (275 - 228/9 a. C.) alrededor del año 248 a. C. para recuperar Mallorca y restablecer las relaciones con los íberos. La habilidad militar y política del general cartaginés se impuso, fortaleciendo las alianzas con los "hispanos", y he aquí que la historiografía relata que para lograrlo, Amílcar toma por esposa a una íbera proveniente de una poderosa y ilustre familia. El Maestro Florían de Ocampo, cronista del rey Felipe II, en su Crónica General de España, Tomo II (edición impresa de 1791), nos dice además que era muy "..rica de parientes y no menos de hermosura". Debía pertenecer esta hermosa joven a un importante linaje, que no es mencionado en las fuentes antiguas, y aunque tampoco se conocen detalles de las nupcias, lo que sí ha quedado recogido es que en el trayecto hacia Mallorca se puso de parto obligando a la expedición a parar en una isla desierta llamada por entonces Tricada (ó Triquadra), identificada con la Isla Conejera del Archipiélago de Cabrera. Así lo recoge Plinio, que la denomina "Parva Hannibalis", la pequeña de Aníbal, generando la leyenda de ser la Patria de Aníbal y su lugar de nacimiento. En Wikipedia y otras fuentes encontramos referencias a la dificultad de corroborar ese punto exacto, pues existen muchos islotes en la costa meridional mallorquina que podrían haber sido la cuna del genial estratega.

                Sea como fuere, el caso es que la historiografía apunta a que Aníbal nació de madre íbera y en las Baleares. Florián de Ocampo añade además la anécdota de que junto a la esposa de Amílcar iban varios íberos que la acompañaban y que llevaban en su cargamento abundantes cestos con conejos de la Península, que soltaron en la isla para practicar la caza y para que se reprodujeran, y fue tal su proliferación posterior que de ahí le vino el nombre actual de Isla Conejera o Isla de los Conejos. Su repoblación pasó al resto de islas baleáricas, llegando a ser, según relata Ocampo, un problema para los mallorquines. Como vemos, la presencia de este animalillo en esta anécdota no deja de pasar inadvertida, si tenemos en cuenta que es el origen del término Hispania, que procedente de la lengua fenicia significa "tierra de conejos".

                En las biografías de Aníbal se dice que nació en el 247 a. C. en Cartago, aunque también se haga referencia a las circunstancias de su nacimiento que hemos visto más como parte de una leyenda que como hecho histórico. Desconozco todos los datos sobre las fuentes documentales y sus interpretaciones y traducciones posteriores, pero sí que alcanzo a ver un claro paralelismo entre la vida de Amílcar Barca y de su primer hijo Aníbal, pues ambos eran grandes militares, con gran ímpetu y fuerza vital, muy respetados incluso por sus enemigos. Ambos alcanzaron un gran prestigio y grandes victorias que aún hoy son recordadas. Padre e hijo estuvieron muy vinculados con la Península Ibérica, siendo escenario de sus campañas, solar de su nupcias y donde pasaron una parte importante de sus vidas. Ambos trabaron firmes alianzas con los pueblos íberos, y ambos terminaron casados con nobles damas íberas que fueron madres de sus hijos. Los dos generales se ganaron la fidelidad de muchos soldados y mercenarios íberos que los acompañaron en sus grandes batallas, destacándose por su habilidad y bravura (notable fama alcanzaron los honderos baleáricos).

                Amílcar y Aníbal Barca, padre e hijo, junto a sus bellas esposas íberas, recorriendo nuestros paisajes, divisando nuestra comarca desde los altos de los montes, explorando los valles y caminos al frente de sus tropas, de miles de hombres, redactando la historia que hoy estudiamos y leemos.